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Autor: INCRE

CARTA DE YASUNIDOS AL PRESIDENTE LENÍN MORENO

Quito D.M., a 06 de octubre de 2017

Señor

Lenín Moreno Garcés

Presidente Constitucional de la República

Presente.-

Señor Presidente,

Reciba un saludo cordial de quienes conformamos el Colectivo YASunidos, el motivo de esta carta es solicitarle un diálogo directo para aclarar algunos aspectos de las preguntas planteadas para la consulta popular y, planificar  una hoja de ruta para la protección de ese extraordinario lugar que es el Yasuní.

En primer lugar, deseamos comunicarle que celebramos la realización de una consulta popular pues creemos que la democracia debe ser ampliada en todas sus formas. Consideramos que una pregunta que plantee la reducción de la zona de afectación en el ITT a 300 hectáreas puede ser una buena noticia. Sin embargo, los más de 756,000 ecuatorianos que exigimos una consulta popular en 2013-2014 teníamos un horizonte claro: la no explotación del Yasuní-ITT, como el primer paso a un Ecuador postpetrolero, en ese sentido sabemos que la deuda democrática sigue pendiente.

Respecto a la ampliación de la zona intangible, en al menos 50 mil hectáreas, aplaudimos la voluntad de asumir finalmente la responsabilidad de la protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento al incluir este tema en una Consulta Popular, no obstante, es necesario explicar de manera clara de hacia donde será extendida,  en qué cantidad, y de qué factores depende esto. Consideramos que, con base en articulo 75 de la Constitución del Ecuador, se debe ampliar esta pregunta a: “detener cualquier actividad extractiva donde exista indicios de presencia de estos pueblos”.

Además, observamos que las 300 hectáreas propuestas en la pregunta pueden significar muchas cosas en un lugar tan frágil como el Yasuní, por ejemplo jamás aceptaríamos que éstas conformen un corredor petrolero que se dirija al campo Ishpingo y afecte la Franja de amortiguamiento de la Zona Intangible de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario. Sabemos que esto sería inconstitucional y podría irse constituyendo un delito de genocidio.

El mapa adjunto demuestra que las afectaciones causadas en los bloques ITT y 31, ya superan las 300 hectáreas y, por lo anterior, lo pertinente sería que se suspenda toda futura explotación petrolera en el Yasuní.  Para comprobar las dimensiones de la afectación  y poder aclarar los alcances de la pregunta, queremos pedirle en su calidad de Jefe de Estado que se viabilice una comisión tripartita (estado, sociedad civil y científcos especializados) para realizar una auditoría de las zonas afectadas en el Parque Nacional Yasuní, misma que ya ha sido autorizada por el MAE en diálogos anteriores con el Ministro Tarcisio Granizo.

Agradecemos de antemano su atención a la presente..

Atentamente,

YASunidos

PETRÓLEO QUE DEBE QUEDARSE EN EL SUBSUELO, LA PROPUESTA YASUNÍ ITT. VEINTE AÑOS DESPUÉS

Petróleo que debe quedarse en el subsuelo, la propuesta Yasuní ITT. Veinte años después

 1.- La Declaración de Oilwatch en 1997.

La red Oilwatch fue fundada en 1995 por muchas organizaciones. Dos grupos en particular asumieron papeles principales: Acción Ecológica de Ecuador (un país donde la compañía petrolera Texaco había causado mucho daño en el territorio amazónico); y ERA de Nigeria. Esta última organización había estado luchando contra los impactos devastadores, causados por la empresa Shell, por la extracción petrolera y la quema de gas en territorio Ogoni y todo el Delta del Níger. En 1997, en Kyoto, Oilwatch hizo pública una declaración pidiendo una moratoria en la exploración de petróleo en entornos naturales y sociales frágiles. Si las razones locales no eran suficientes para «dejar el petróleo en el subsuelo» (el carbón y otros combustibles fósiles), también se hablaba del cambio climático, como principal tema de discusión en la reunión de la ONU de aquella vez.

La Declaración de Oilwatch dice, entre otras cosas: que “el cambio climático es sólo una parte de la deuda ecológica acumulada por los países industrializados, generados a través de la explotación de recursos en el Sur; que la quema de petróleo, gas y carbón es la principal causa del cambio climático inducido por el hombre; que la quema de hidrocarburos de solo una parte de las reservas conocidas económicamente recuperables, generará innegablemente una catástrofe climática; evitar la catástrofe climática requiere una rápida eliminación de los combustibles fósiles (especialmente el petróleo y el carbón) y una transición hacia formas de energía seguras y renovables.»[1]

Los principales elementos de la propuesta Yasuní ITT, presentada por primera vez en 2006, ya estaban presentes en la Declaración de Kyoto. La extracción de los combustibles fósiles causa daños locales. En algunos lugares del mundo las poblaciones locales sufren terriblemente, no sólo por la extracción sino también por el transporte, el refinado y la quema, que también causan daños locales. La contaminación del agua, el aire y el suelo son efectos secundarios. Muchos activistas han sido asesinados después de protestar contra la extracción y quema de petróleo y carbón (activistas como Ken Saro-Wiwa y sus compañeros en Nigeria en 1995 y Gloria Capitan en Filipinas en 2016).

Como si estos desastres ambientales locales y el sufrimiento humano no fueran suficientes, como si los pasivos ambientales de las compañías extranjeras y nacionales de combustibles fósiles in situ no merecían reconocimiento, también estaba el tema del cambio climático global. Aún sin utilizar la frase «dejar los combustibles fósiles en el subsuelo», la Declaración de Kyoto de Oilwatch señaló en términos inequívocos que «la quema de solo una parte de las reservas conocidas de hidrocarburos económicamente recuperables provoca una catástrofe climática». La velocidad de extracción y quema de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) es excesiva. Cálculos recientes estiman que un máximo de 1.000 gigatoneladas de dióxido de carbono podrían ser liberadas en la atmósfera para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2° C. Este límite se llama el «presupuesto de carbono» del mundo. Existen reservas probadas de combustibles fósiles que ya contienen tres veces más carbono o incluso más que eso. Esto es «carbono no quemable,» según Oilwatch en 1997.

Esto no sólo es un problema para los países del Sur. La oposición al fracking (extracción de gas de esquisto por fractura hidráulica), de gas y a la extracción de carbón y petróleo en todas partes del mundo hoy combina argumentos locales y globales[2]. En octubre de 2007, el periodista George Mobiot publicó un artículo en The Guardian explicando por qué «el carbón debe mantenerse bajo el suelo» en la mina a cielo abierto Ffos-y-fran en el sur de Gales en el Reino Unido, como en muchos otros lugares alrededor del mundo. Al mismo tiempo, la propuesta Yasuní-ITT en Ecuador se había convertido en política pública oficial en el entonces nuevo gobierno de Rafael Correa.

2.- ‘Blockadia’

Muchos años después, en 2014, Naomi Klein publicó un libro sobre el cambio climático y la justicia climática. El libro describe y elogia a muchos movimientos de base alrededor del mundo que tratan de mantener los combustibles fósiles en el suelo, evitar daños locales e impedir las emisiones de dióxido de carbono resultantes de la quema de tales combustibles fósiles. «’Blockadia’ no sería una localización específica en un mapa, sino una zona de conflicto transnacional móvil que aparece con creciente frecuencia e intensidad donde los proyectos extractivos están intentando “cavar y perforar”, ya sea para minas a cielo abierto o fracturas de gas, u oleoductos para arenas bituminosas. Lo que parece obvio, luchar contra una industria extractiva gigante por su cuenta puede parecer imposible, especialmente en un lugar remoto y escasamente poblado. Pero ser parte de un movimiento continental, incluso global, que tiene la industria rodeada es una historia muy diferente» escribió Naomi Klein.

Ella había oído la palabra ‘Blockadia’ en Canadá y Estados Unidos en las bocas de los pueblos indígenas bloqueando oleoductos, y ella sugirió que sería un buen nombre para el movimiento mundial que había anunciado Oilwatch en Kyoto en 1997. «Dejar el petróleo bajo el suelo», ha proclamado Nnimmo Bassey de ERA, Nigeria, y también presidente de Friends of the Earth International por algunos años. Naomi Klein en su libro reconoció publicamente el papel de la ONG Ecuatoriana Acción Ecológica en la elaboración de esta consigna y su trabajo durante tantos años por una moratoria sobre la extracción de combustibles fósiles.

3.- La propuesta Yasuní ITT, 2006-13

Antes de que Rafael Correa asumiera la presidencia de Ecuador en enero de 2007, las grandes líneas de la Iniciativa Yasuní-ITT habían sido definidas en un memorándum de 13 de diciembre de 2006 que Esperanza Martínez, co-fundadora de Acción Ecológica, había presentado a Alberto Acosta, que iba a ser ministro de Energía y Minas hasta junio de 2007 cuando fue elegido como presidente de la Asamblea Constituyente. Lo principal, para Acción Ecológica y otros grupos ambientalistas, no era recibir compensación exterior sino simplemente dejar en tierra el petróleo del campo Ishpingo, Tambocha y Tiputini, en la última frontera de la Amazonia ecuatoriana, en el límite con Perú, dentro del Parque Nacional Yasuní. No se excluía una aportación exterior pero no se veía como condición necesaria. La perspectiva era más bien local, evitar los daños al ambiente natural y a los derechos humanos en ese territorio, contribuyendo a la vez al evitar emisiones de dióxido de carbono, como Oilwatch venía diciendo desde 1997.

Las eventuales contribuciones monetarias exteriores podían verse como pagos por la Deuda Ecológica de la cual los pueblos del Sur eran acreedores por dos motivos: el comercio ecológicamente desigual y la ocupación unilateral del espacio ambiental por los países industrializados para depositar los gases de efecto invernadero. La posición de diversos grupos ecologistas de Sudamérica sobre la Deuda Ecológica venía planteándose desde 1991, y tenía en Acción Ecológica uno de sus más firmes y explícitos defensores. Hoy en día, ha sido recogida, casi verbatim en la encíclica Laudato si de 2015 cuyo párrafo 51 dice así: “La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera « deuda ecológica », particular­mente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso despro­porcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países. Las ex­portaciones de algunas materias primas para sa­tisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido daños locales, como la contaminación con mercurio en la minería del oro o con dióxido de azufre en la del cobre. Especialmente hay que computar el uso del espacio ambiental de todo el planeta para depositar residuos gaseosos que se han ido acumulando durante dos siglos y han generado una situación que ahora afecta a todos los países del mundo. El calentamiento ori­ginado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más po­bres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos. A esto se agregan los daños causados por la expor­tación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad con­taminante de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital: « Constatamos que con frecuencia las empresas que obran así son multinacionales, que hacen aquí lo que no se les permite en países desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus activi­dades y al retirarse, dejan grandes pasivos huma­nos y ambientales, como la desocupación, pue­blos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres, cerros tri­turados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener”.

Se podía pues optar por dejar el petróleo en tierra en el ITT (Ishpingo, Tambococha, Tiputini) en beneficio de toda la humanidad y otras especies sin ninguna compensación exterior, o pedir una compensación exterior a cuenta de la Deuda Ecológica, como prefería Acción Ecológica. La propuesta oficial de Ecuador (que el presidente Correa presentó el 24 de septiembre de 2007 en Naciones Unidas, con impulso de la canciller María Fernanda Espinosa) recogía la idea principal del memorando de diciembre 2006 de Esperanza Martínez, tal como Alberto Acosta le había dado forma. Renunciar a la extracción de petróleo del ITT, como una política de estado. Algo muy novedoso, muy atrevido pero muy necesario. La propuesta era que Ecuador renunciaría a la extracción de los 850 millones de barriles de petróleo del ITT (alrededor de 9 días de extracción mundial), preservando la biodiversidad única de la zona y los derechos de los pueblos indígenas locales, evitando las emisiones de 410 millones de toneladas de dióxido de carbono. Ecuador pidió la mitad de los ingresos que dejaría de percibir, un valor actualizado de 7.000 millones de dólares, una cifra que era imposible de calcular con exactitud pues dependía del precio futuro del petróleo y de los costos de extracción. Un cálculo de la mitad de ese “costo de oportunidad” podía ser de 3.600 millones de dólares que deberían llegar de la contribución exterior bajo los principios de corresponsabilidad. La propuesta recibió apoyo del Bundestag en junio de 2008 y se mantuvo hasta finales de 2009, cuando el canciller Fánder Falconí la presentó con fuerza en la COP en Copenhague. Estaba ya a punto la firma de un acuerdo con el PNUD en Copenhague para establecer un fideicomiso donde colocar las aportaciones exteriores. Esa firma con el PNUD fue directamente boicoteada en ese momento por el presidente Correa desde Quito y llevó a la sonada dimisión de Fander Falconí como canciller. Aunque más tarde la firma del fideicomiso con el PNUD se llevó a cabo el 2 de agosto de 2010, la falta de entusiasmo de Correa era evidente: quién acudió a la firma fue el vicepresidente Lenin Moreno y Correa no se presentó al acto aunque también estaba en Quito. El proyecto sobrevivió moribundo hasta agosto de 2013 cuando Correa lo hundió definitivamente por lo que parecía. Las protestas de la población se organizaron alrededor del movimiento YASunidos y de una propuesta de referéndum sobre el tema. A pesar de que las firmas necesarias se reunieron, los organismos estatales se doblegaron a los deseos de Correa y no se permitió realizar el referéndum sobre si convenía o no dejar en tierra el petróleo del ITT – un referéndum que todavía está pendiente.


[1] http://lists.essential.org/shell-nigeria-action/msg00251.html

[2]https://ejatlas.org/conflict/ffos-y-fran-opencast-coal-mine-south-wales. Ver tambien G. Monbiot, The New Coal Age, The Guardian, 9 October 2007, http://www.monbiot.com/2007/10/09/the-new-coal-age/

YASUNÍ: NO FUE SOLO UN PINCHAZO

El domingo 1 de octubre se presentó una nueva sección llamada #Zoom, en dario La Hora. Se trata de un primer plano infográfico a temas de amplio debate nacional. La naturaleza de cara al extractivismo, los femicidios o los derechos sexuales son algunos de los ámbitos a tratar. Una sinergia entre La Hora, la academia y la sociedad civil para prevenir las amnesias selectivas en el país.

*Esperanza Martínez

El #Yasuní sigue siendo el lugar de la utopía para millares de ecuatorianos. Pero la capacidad de incidencia de la industria es muy fuerte, con verdades a medias, con argumentos falaces, inflando reservas, reduciendo costos, invisibilizando impactos.

350 pozos se prevé perforar en Ishpingo.Se dice por ejemplo que hay gigantescas reservas de crudo en el ITT ( Ishpigho, Tambococha, Tiputini) y que la mayor parte está en el campo Ishpingo, al extremo sur.

Lo que no se dice es que toda esta reserva está en Zona Intangible o en su zona de amortiguamiento, sitio vedado a las actividades petroleras.

15 metros es derecho de vía en el campo.La Zona Intangible (ZITT) se creó en 1999 para proteger a pueblos indígenas en aislamiento voluntario.Esta fue delimitada –incluyendo su zona de amortiguamiento de 10 km–en 2007. En 2010 la CIDH otorgó medidas cautelares para impedir un posible etnocidio. 

En Ishpingo se prevé perforar 350 pozos (280 de ellos en la franja de amortiguamiento de la ZITT) que, aunque se diga que están en plataformas que los concentran, generan desechos, interrumpen corredores, demandan la construcción de carreteras que de acuerdo con el propio EIA de Ishpingo tendrán un derecho de vía de 15 metros. 

Claro que se puede hablar de buena tecnología y responsabilidad. Sin embargo, tanto quienes promueven la inclusión de la pregunta sobre Yasuní en la consulta como quienes no la aceptan, reconocen que de consultarse, si se debe mantener el crudo del Yasuní en el subsuelo, la mayoría se inclinaría por el Sí. 

Ahora, lo que llama la atención es que el mismo día en que se tiene previsto el anuncio de las preguntas de la consulta popular (02-10-17), el Ministerio de Petróleo y Petroamazonas presenten su modelo de explotación sustentable del Yasuní. ¿Intento de incidencia de la industria o más de lo mismo? 

#YasuníEnLaConsulta