30 de marzo de 2013
El grupo waorani encontró una vivienda habitada de pueblos indígenas en aislamiento (PIA) en donde mataron aproximadamente a 30 personas, la mayoría mujeres. También secuestraron a dos niñas de aproximadamente dos y seis años de edad hermanas entre sí, permaneciendo con los Waorani que participaron en la masacre.