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24 de mayo 2003

Nueve personas Waorani armados con dos escopetas, una pistola y varias lanzas atacaron una casa de pueblos indígenas en aislamiento y mataron aproximadamente a 21 personas entre hombres, mujeres, niños y niñas. Ese mismo día quemaron una casa abandonada de los pueblos indígenas en aislamiento. Esta matanza está relacionada a dos madereros de apellido Castillo y García quienes posiblemente facilitaron el armamento quienes a su vez contaron con la colaboración de la empresa petrolera Petrobell. A pesar de los cadáveres, El estado no inició las investigaciones fiscales, entre otros motivos, porque las “víctimas no tenían cedúla”.